martes, 28 de abril de 2015
Felicidad en estado puro.
No hay nada que me guste mas que la cara de mi perra cuando escucha la palabra "paseo". Automáticamente se transforma en el perro mas feliz del mundo y corre desesperadamente a buscar su correa al lugar en donde sabe que la guardo. Y si entre ladridos y saltos me deja engancharle el collar, es la primera que está en la puerta lista para salir.
Esa alegría que tiene a la hora del paseo, es algo que no puedo describir.
Ojala nosotros, los humanos, aprendieramos de ellos y fuéramos felices con tan poco.
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